Es una herramienta de detección para evaluar el efecto del ejercicio sobre el corazón. Este examen brinda una visión general de la salud del corazón.
Ver también:
ECG de ejercicio; Prueba de esfuerzo con ejercicio; ECG de esfuerzo; ECG de ejercicio en cinta sin fin (caminador); Ecocardiografía de esfuerzo; Electrocardiografía con ejercicio
Usted camina o pedalea sobre una máquina de ejercicio mientras se mide la actividad eléctrica del corazón con un electrocardiograma (ECG) y se toman lecturas de la presión arterial. Esto medirá la reacción del corazón a la creciente necesidad de oxígeno por parte del cuerpo.
El examen se continúa hasta que se alcance la frecuencia cardiaca deseada, a menos que se presenten complicaciones como dolor torácico o elevación exagerada en la presión arterial. El monitoreo se continúa de diez a quince minutos después del ejercicio o hasta que la frecuencia cardiaca vuelva a sus niveles iniciales.
Coméntele al médico si está tomando citrato de sildenafil (Viagra) y si ha tomado una dosis dentro de las últimas 24 horas. Esto es necesario, debido a que la nitroglicerina, que algunas veces se administra durante una prueba de esfuerzo para aliviar el dolor torácico, no se le debe dar a una persona que haya tomado Viagra recientemente, debido a que esta combinación puede causar una caída seria en la presión arterial.
Se colocarán electrodos (parches conductores) en el pecho, los brazos y las piernas para registrar la actividad del corazón. La preparación de los sitios de los electrodos en el tórax puede producir un ardor o sensación de picazón leve.
El esfigmomanómetro en el brazo se irá inflando cada cierto tiempo, produciendo una sensación de aprisionamiento que puede sentirse firme. Se tomarán mediciones iniciales de la frecuencia cardíaca y la presión arterial antes de comenzar el ejercicio.
Usted empezará a caminar en una cinta sin fin (caminador) o a pedalear en una bicicleta estática. El ritmo y la inclinación de la cinta sin fin se irán incrementando gradualmente.
En muy pocas ocasiones, las personas experimentan molestia en el pecho, palpitaciones, mareo o dificultad para respirar durante el examen.
Un prueba de esfuerzo se realiza para determinar las causas del dolor torácico, la capacidad de ejercicio del corazón, los niveles de ejercicio apropiados en aquellos que inician un programa de ejercicios y para identificar los trastornos del ritmo cardíaco durante el mismo. Puede haber otras razones para que el médico solicite este examen.
Normalmente, la frecuencia cardíaca aumenta en proporción a la carga de trabajo y alcanza los niveles apropiados de resistencia para la edad y el nivel de preparación física.
Los resultados anormales pueden mostrar arritmias durante el ejercicio, estrés en el corazón provocado por el ejercicio, una posible arteriopatía coronaria (bloqueo en las arterias) o falta de buen estado aeróbico.
Las pruebas de esfuerzo generalmente son seguras. Algunos pacientes pueden presentar dolor torácico o se pueden desmayar o desvanecerse. Rara vez, se presenta un ataque cardíaco o un ritmo cardíaco irregular y peligroso.
Generalmente, las personas que tienen probabilidades de sufrir tales complicaciones de antemano se sabe que tienen corazones débiles, así que no se les hace este examen.
Una prueba de esfuerzo es menos precisa en mujeres jóvenes o de mediana edad con síntomas que no son típicos de cardiopatía.